De regreso a las noches de Luna de Miel

Por Nancy Álvarez

¿Ha desaparecido el deseo sexual con su pareja? ¿Ya la pasión no es la misma? ¿Se la pasan culpándose por no tener relaciones íntimas?  Pues entonces les recomiendo que traten la focalización sensorial.

¿De qué se trata?

La focalización sensorial es un ejercicio de terapia sexual donde las caricias sensuales, no genitales, implementan la excitación sexual sin que haya penetración.

En mi práctica clínica, encuentro que es común el bloqueo ante la relación sexual, sea por desavenencias en otras áreas de la relación, porque la sexualidad se ha tornado muy genital, o simplemente “ha desaparecido” el deseo. Llevar a cabo dicho ejercicio hace revivir la pasión y la sensibilidad de los primeros años, contribuyendo mucho a la comunicación y al conocimiento del cuerpo de nuestra pareja sexual.

Ejercicio de focalización sensorial:

Primero prepárense para acostarse: que se desnuden, se duchen y se relajen. Quiero que usted, la mujer,  se acueste boca abajo. Luego el hombre le acaricia la espalda de la manera más delicada y tierna que pueda. Mueva sus manos muy lentamente. Comience en la parte posterior de la nuca, acaricie sus orejas y continué bajando hasta las nalgas, las piernas y los pies. Use sus manos y labios. Concéntrese solo en lo que usted experimenta cuando toca su cuerpo y su piel. Mientras tanto, la mujer tiene que prestar  atención a las sensaciones que siente cuando él la acaricia. No deje que su mente vague. No piense en nada más. No se preocupe de si él se va a cansar o si está disfrutando o cualquier cosa. Sea EGOÍSTA y concéntrese en sus sensaciones. Permítase sentir todo. Comuníquese con él. No hable demasiado porque esto interferirá sus respuestas y las de él. Pero recuerde que él no puede saber cuáles son sus sentimientos al menos que usted se lo diga. Dígale donde desea usted que le toque y cómo y dónde sus caricias ejercen el mejor efecto. Déjele saber si su contacto es demasiado ligero o pesad, o si va demasiado aprisa. Si la experiencia es desagradable, comuníqueselo. Trate de identificar aquellas áreas de su cuerpo que son especialmente sensibles o responsivas.

Cuando ambos se hayan cansado de este ejercicio, la mujer se vuelve boca arriba de manera que el hombre pueda acariciarla por delante, comenzando por la cara, el cuello y que baje hasta la punta de los pies. Pero en esta primera vez no le acaricie los órganos genitales; deje a un lado los pezones, la vagina y el clítoris. Igual que antes, tienen ustedes que concentrarse solo en lo que sienten cuando acarician y son acariciados. Deténgase cuando el ejercicio se haga fatigoso para cualquiera de los dos. Ahora es momento de que el hombre reciba las caricias. La mujer hará el mismo ejercicio con el hombre.  (Helen Kaplan, La Nueva Terapia Sexual.)

Mi recomendación final

Cada vez que se haga el amor o este ejercicio, debemos cuidar los olores, el ambiente, la luz, la música, el tacto y las sensaciones. Por eso te recomiendo usar velas con olor, aceites para masajes y plumas para acariciar con mayor delicadeza. En fin, cualquier cosa que los ayude a tener una experiencia plena y agradable.

1 Comentario Para “De regreso a las noches de Luna de Miel”
  • Javier
    10 Diciembre, 2014 -

    Con respecto a la focalizacionn sensorial las diferentes etapas que comentas son para hacer en el mismo dia o en dias diferentes?

    Gracias