El poder de una espalda recta

Por Adriana Fernández

Puedes ir caminando por la calle, y sin decir una palabra, quienes te observan podrían percibir qué tipo de mujer eres. ¿Te has fijado en mujeres que con tan solo entrar a un restaurante, a una oficina o a un elevador hacen levantar las miradas de otras personas en ese lugar? Eso significa que una mujer súper segura acaba de llegar, pues sin importar cuáles sean sus atributos físicos, ella sabe cómo caminar y enviar un mensaje de seguridad.

Y como habrás escuchado tantas veces, el lenguaje corporal habla mucho de ti, tanto así que la impresión que otra persona se puede llevar de ti en una primera ocasión dependerá en un 55 por ciento de lo que digas con tu cuerpo. En otras pablaras, puedes ser una profesional muy inteligente y decidida, pero si caminas cabizbaja, con los hombros encogidos y encorvada, jamás vas a enviar el mensaje de la verdadera persona que eres.

Tanto en una entrevista de trabajo, como en una cita amorosa debes vigilar tu postura. Lo ideal sería que comenzaras a hacer ejercicios para que siempre tengas buena postura. Además de tener una espalda bien derechita, una mujer con excelente autoestima lleva la cabeza alta y mira a los ojos de quienes conversan con ella, lo cual demuestra la gran confianza que ella tiene en si misma.

Ejercicios para mejorar la postura:

·    Una de las técnicas más utilizadas por las academias de modelaje es usar un palo en la espalda para caminar (puedes usar el de una escoba o trapeador). Mueve tus brazos hacia atrás y coloca el palo entre ellos y la espalda. Camina de un lado a otro con pasos largos, como si estuvieras flotando. Muévete con gracia.

·        ¿Te acuerdas cuando las abuelitas decían que caminar con libros sobre la cabeza era bueno para la postura? Pues, esto te ayudará a alargar el cuello y a mantenerte derecha. Para que este ejercicio funcione debes comprometerte a realizarlo a menudo.

 

·        Ten conciencia de tu postura. Cada vez que te des cuenta que esta encorvada endereza tu espalda. Si trabajas todo el día sentada, tu postura se puede afectar aun más. Se recomienda una silla de entre 65 y 75 centímetros de alto; con el espacio interior suficiente para que puedas estirar las piernas y éstas se apoyen en el suelo. Cada una hora levántate de la silla para estirarte.

 

·        Al cambiar tu postura notarás un cambio interior, te sentirás más segura.

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