Invítate a cenar

Por María Marín

Hacía más de cinco años que no veía a mi prima Milly. El pasado enero ella llegaría de vacaciones a Miami junto a su esposo,  y para recibirlos, decidí prepararles una cena inolvidable de bienvenida.

Llegó el día de la visita  y me levanté al amanecer para preparar la cena de cinco estrellas y asegurar que mi hogar luciera perfecto. Cociné por más de seis horas, puse la vajilla que sólo uso en ocasiones especiales, planché el mantel de hilo que heredé de mi mamá y hasta encendí velas aromáticas por cada esquina.

Faltaban pocas horas para recibir la visita de mis primos cuando sonó mi celular: era Milly diciéndome que era imposible llegar a Miami. Mientras ella me explicaba que todos los vuelos estaban cancelados por una tormenta de nieve, por mi mente sólo pasaba: “No puede ser que todo mi esfuerzo para preparar la cena perfecta haya sido en vano”.

Llamé a varios amigos para invitarlos a comer a última hora, pero ninguno podía llegar. Y de repente pensé en algo que jamás se me hubiera ocurrido. “Qué tal si me consiento y disfruto esta velada solita”.  Me senté a la mesa, abrí la botella de vino, me serví un plato de lomo salteado con papas gratinadas y dejé que la música de Alejandro Sanz me acompañara. Me disfruté la cena como si hubiera estado acompañada por una buena amiga, sólo que en este caso, yo era mi propia compañía.

Esa noche, tuve una revelación; me di cuenta que somos capaces de desvivirnos por hacer felices a nuestros seres queridos, pero no por hacernos felices a nosotros mismos.  Por ejemplo, le regalaste un costoso certificado de Spa a tu mamá para que se relajara, pero tú no te das un masaje desde hace más de cinco años. Según te  desbordas en atenciones por otros, así mismo deberías hacerlo contigo.

Debes poner tus necesidades y gustos en primer lugar, esto no es un símbolo de egoísmo, sino de amor propio. En conclusión, las mismas cenas, atenciones y amor que dedicas a tus seres queridos, deberías también dárselos a la persona más importante en tu vida: ¡Tú!

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3 Comentarios Para “Invítate a cenar”
  • Amelia
    27 Agosto, 2013 -

    Eso siempre que mi esposo o mis hijas no estan me siento ha disfrutar de mis alimentos con gust y me consiento. porque amarse uno mismo es lo primero , para amar a los otros.

  • Ana Isabel
    27 Agosto, 2013 -

    Muy buena enseñanza y gracias una vez más por compartir tú experiencia, lo tomaré muy en cuenta.
    Bendiciones a tí, famiia y equipo de trabajo, y Dios siempre te ilumine y fortaleza.

  • Imelda
    30 Agosto, 2013 -

    A mi me paso algo similar hace como un mes. Me puse de acuerdo con una amiga para ir a cenar a un restaurant de Sushi que apenas lo habian inaugurado. Les habia dicho a mis hijos de mis planes, con anticipacion. Prepare el vestido que me iba a poner, como me iba a peinar. Como mamå soltera no tengo mucha vida social porque mis hijos aun estan chicos. Asi que estaba muy emocionada de mi salida!
    Una hora antes me habla mi amiga y me dice que siempre no puede ir (por cierto, casi siempre me deja plantada).
    Yo ya estaba casi lista. De momento me senti triste por todo lo que habia planeado y en segundos se habia derrumbado.
    Me mire al espejo y me vi bonita y pense, yo no me voy a cambiar de ropa ni desmaquillar.
    Asi que me dije: Vamonos a cenar!
    Me fui al restaurant. No te voy a negar que en cuanto entre al lugar, me dieron nervios. Pero al fin me dieron una mesa para dos personas y ordene Sushi.
    Cual fue mi sorpresa que me atendio un mesero muy guapo, que se la pasaba a cada 10 minutos, preguntandome si se me ofrecia algo. Despues se acerco el gerente para preguntarme tambien si no se me ofrecia algo mas y se puso a platicar conmigo.
    El Sushi que ordene, estaba riquisimo. Es mas me ordene un Bayles en las rocas, y todo el show!
    En fin, que esa cena, nunca estuve sola. Entre el mesero y el gerente me la pase acompañada toda la noche!