La vida te da sorpresas

Por María Marín

“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Y a mí me dio una el pasado fin de semana… en la forma de dos toronjas.

Luego que una buena amiga me regaló esos dos frutos de su propio jardín, les quité la cáscara y las corté en mitades. Antes de comenzar a chupar el primer pedazo fruncí el ceño, cerré los ojos y mi boca salivó. Me estaba preparando física y mentalmente para el sabor agrio que estaba a punto de probar. ¡Ay! Pero que sorpresa me llevé, eran dulcísimas. ¡Qué ricas estaban! Hasta pensé que podían ser naranjas.

Y de la misma manera que me sorprendió el sabor de las toronjas, así mismo nos sorprende la vida en muchas facetas. Piensas que algo será  malo, desagradable, dificultoso o aburrido y te llevas la sorpresa de que resulta todo lo contrario: ¿no te ha pasado que creías que una persona era antipática, y luego cuando la tratas te asombras con su amabilidad?

Otro ejemplo es cuando tu pareja te obliga a ir al cine para ver una película que pensabas no te gustaría y te llevas la sorpresa de que te encantó, o a lo mejor creíste que un nuevo grupo de personas te iba a rechazar pero te abrió los brazos con un cariño inesperado.Si te has abstenido de acercarte a alguien porque te haces ideas negativas anticipadas, déjame decirte que estás perdiendo la oportunidad de establecer contactos maravillosos de futuras amistades y beneficios profesionales.

Recuerda lo que te dije en una columna anterior: “Nos pasamos la vida suponiendo los pensamientos que tiene otro en la cabeza y la mayoría de esas suposiciones son erróneas”. Hoy día, gran parte de nuestro éxito en la vida depende de la red de contactos que construyamos, como le llaman en inglés: “networking”. ¿Cuántas veces te habrá sucedido que alguien inesperado te presentó una gran oportunidad, un excelente trabajo o hasta tu futuro marido?

Nunca sabes si la persona a quien tienes la posibilidad de acercarte —y no lo acabas de hacer por ideas preconcebidas— será clave en tu vida, ya sea en los negocios, la amistad o en el amor. Claro que algún día acertarás con un pesado, pero recuerda que nunca sabrás con certeza si algo es bueno o malo hasta que lo pruebes… igual que me pasó a mí con las toronjas.

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