Maridos en el clóset

Por Maria Marín

Llamó a mi programa de radio una oyente desconsolada. Me confesó que la primera impresión que tuvo cuando conoció a su esposo en el trabajo fue que él era gay. Empezaron a salir como amigos y poco a poco se fueron enamorando hasta que terminaron de amantes. No obstante, ella siempre tuvo dudas sobre su preferencia sexual, por eso, antes de casarse le preguntó: “¿Alguna vez has tenido sexo con un hombre?” y el respondió con un rotundo ¡no!  Pero la bomba estalló recientemente cuando encontró en su casa una revista  y un video pornográfico de hombres. Cuando cuestionó a su marido él dijo: “!te juro que eso no es mío!”.   Su preocupación la motivó a llamar a la ex novia de su esposo para preguntarle por qué ellos se habían dejado, y, ¡sorpresa sorpresa!, la ex le confesó: “!él es gay!”.

El caso de esta muchacha es más común de lo que muchos se imaginan. Aquellas que han estado involucradas con maridos “en el closet” confiesan que identificaron comportamientos poco usuales desde antes del matrimonio, pero los ignoraron. Muchas dicen que luego de casarse, su pareja siempre tenía “buenas excusas” para no tener sexo, como por ejemplo: “tengo mucho trabajo”, “no me siento bien”,  “estoy muy cansado” ,“no debemos tener intimidad durante tu embarazo, siento que lastimo al bebé”.  Otra característica entre éstos hombres de doble vida es que tienen un “íntimo amigo” con quien comparten regularmente y lo incluyen hasta en los eventos familiares.

Para una mujer es más devastador cuando el marido traiciona con un hombre que con otra.  Una esposa se siente impotente emocional y físicamente porque no importa cuán duro trabaje para salvar la relación, sabe que es inútil competir contra un hombre. En estos casos la mujer sufre una decepción indescriptible  y queda herida de por vida.

Si tienes dudas en tu corazón de que tu hombre pueda estar “en el closet”, ten una conversación sincera y sin reproches que lo anime a expresar sus sentimientos. A las desconsoladas que están viviendo esta decepción amorosa, les aconsejo que de ahora en adelante prestes atención a tu sexto sentido, y si algo “huele mal,  ¡no lo ignores! Te repito las palabras que le dije a mi oyente: “No lo tomes personal, a ti no te faltó dar amor, ni carecías de atributos, eres una gran mujer. Ten fe en que esta nueva etapa de tu vida traerá valiosas oportunidades para ser feliz. ¡Nunca es tarde para rehacer tu vida.

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