¡Piénsalo cinco veces!

Por María Marín

Tengo una amiga que llevaba saliendo un año con su novio. Este intrépido galán, le pidió matrimonio entre las nubes.
En las navidades del 2000, ella viajaba a visitarlo y sorpresivamente durante el vuelo, el piloto del avión habló por el altoparlante y dijo: “atención a todos los pasajeros, este anuncio es para Marina Carvajal, queremos informarle que su novio, Arturo Prieto, quiere saber si acepta ser su esposa y compartir con él el resto de la vida”.

Los pasajeros se voltearon buscando a la tal Marina. Ella no podía creerlo; sonrojada, con la piel erizada y los ojos aguados, se puso de pie y asintió emocionada ante los aplausos de los viajeros. Las azafatas sirvieron champaña y se brindó en los cielos.

Cuando aterrizaron, Arturo esperaba de rodillas con un anillo tan extravagante como la proposición. Marina llamó a contarme esta escena de película. Conciente de las diferencias que siempre habían tenido durante el noviazgo, le pregunté: ¿segura que te vas a casar? Respondió: “Claro, quién puede negarse ante semejante proposición”. A los pocos meses fue la boda, pero lamentablemente el matrimonio no sobrevivió el despegue puesto que duró menos de un año.

Aquellas que están pensando en casarse les pido que no se dejen llevar por la emoción del momento, el tamaño del anillo, ni por la originalidad del novio para pedirles la mano.

Antes de dar el sí, analiza tu noviazgo y ten en cuenta estos cinco aspectos.

1. Se tú misma: Si en ocasiones tienes que cohibir tu comportamiento, comentarios o forma de vestir por miedo a enojarlo, dile adiós; definitivamente ese hombre no es para ti.

2. Compara afinidades: Si él es sedentario y le gusta ver televisión o jugar con su “play station” todo el día, y a ti te fascinan viajar y salir a bailar, eso no va a funcionar.

3. Evalúa metas: Tú desearías ahorrar para emprender un negocio y tener casa propia, mientras que él quiere economizar para comprar una moto y está feliz siendo empleado. Grandes diferencias traen discordias.

4. Se realista: Muchas se casan con el potencial que ven en el hombre y creen que su amor y dedicación los va a cambiar. Si no puedes aceptarlo tal como es, mejor no te cases.

5. Tómalo suave: Se ha descubierto que las hormonas que provocan la pasión y el furor al principio de una relación, al cabo de un tiempo se esfuman. Si crees estar locamente enamorada, ¡espera un tiempito mujer!

Aunque tu prometido te regale un diamante gigantesco y rente el “space shuttle”para declararse, antes de dar el si, asegúrate que tu novio no trae mucha “carga” porque este vuelo es para toda la vida.

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