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Ríndete sin culpas

Deja ir lo que ya no tiene solución
Por María Marín
Recientemente presenté una conferencia titulada: "No te rindas". Como motivadora, uno de mis principales propósitos es alentar a otros a perseguir sus sueños y nunca rendirse hasta alcanzarlos.
Al finalizar la charla, una participante se acercó y me dijo: "Llevo doce años casada con un alcohólico y he tratado por todos lo medios de ayudarlo, pero no he podido, ¿usted cree que debo seguir intentado y nunca rendirme?, a lo que respondí alborotada: "Yo dije que persigan sus sueños, no sus pesadillas".
Quizás tú también, estas pasando por una experiencia en la que luchas por salir triunfante pero no lo has logrado; bien sea en el amor, en la amistad o en el trabajo.
Estoy convencida que la perseverancia es una de las claves para alcanzar cualquier meta,sin embargo hay que reconocer las situaciones donde es mejor decir: "SE ACABO", especialmente en el amor.
¿Pero cómo saber si es hora de "tirar la toalla"?. Existen tres razones por las que tu intuición te dice que debes renunciar; ya sea porque sientes que no te conviene, has perdido el interés, o sencillamente ¡estas hasta la coronilla!.
La esperanza es lo que te mantiene atada a relaciones que debes terminar y te conduce a frases como: "él va a cambiar", "no hay mal que dure 100 años" y la excusa favorita: "éste no es el mejor momento".
Para de invertir tiempo, esfuerzo y dinero en algo sin solución. Si diste lo mejor de ti y trataste por todos los medios pero nada cambió, ¡es hora de rendirte sin culpas!.
Renunciar no significa perder, mas bien es un acto de valentía donde reconoces que esa relación, anhelo o capricho no te conviene y lo dejas ir. Acepta que hay cosas en la vida que aunque ruegues, llores y patalees no se van dar, pero algo mejor se presentará.
Deshazte de lo que no te beneficia para que puedas abrir espacio y recibir lo que realmente está para ti, y al igual que a la señora del seminario, te invito a que sólo permitas en tu vida aquello que te trae paz, prosperidad y armonía. ¡Te lo mereces, no tengas culpa!
Entiendo perfectamente tu situacion , pues yo estube atada a un matrimonio infeliz por 17 anos por mis hijos.Al final aprendi que es importante que tus hijos te vean feliz para que ellos sean felices. Por lo que tu comentas , es algo que puede tener arreglo. No hay motivos severos para divorciarte de el como adulterio, alcohol, o tu integridad fisica...Al parecer tu esposo no ha terminado de madurar aun.La comunicacion es clave. Habla con el en un momento que lo veas tranquilo y tu tambien.Abrele tu corazon y dejale saber que es lo que te duele. No lo hagas con reproches, eso es importante. Usa la palabra : Yo siento..., en vez de: Tu me haces sentir..., es importante. Si no funciona, trata ayuda externa como Counseling matrimonial. Todos los matrimonios pasan por momentos de prueba, lo importante es que ambos trabajen juntos en resolver los problemas.Eso es lo que va fortaleciendo la union. Ahora si el te maltrata fisica o emocionalmente , es otro el cantar. Esto dana tu interior y es malo para tus hijos tambien ver esto pues ellos sufren, y es mal ejemplo para ellos pues copiaran la conducta o aprenderan a aceptar abuso, ni uno de los dos es bueno. Todo lo demas puede resolverse. Antes de hablar con el, ora a Dios para que te de las palabras que necesitas para llegar a su corazon. Es mas, oren juntos por su matrimonio eso los une tambien. Ojala te sea de alguna ayuda mi consejo.
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